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Si buscas hipotecas utiliza un comparador para encontrar la mejor

comparador hipotecas

Cualquier tipo de busca que efectúes, va a requerir no solo de tiempo sino más bien de paciencia, sobre todo tratándose de buscar una hipoteca. Localizar la que mejor se adapte a tus necesidades, entre tantas opciones que se te presentan, acostumbra a ser una labor larga y que por norma general genera dolor de cabeza. Los comparadores de hipotecas, nacieron frente a la necesidad de eludir esos malestares y gastar largas jornadas efectuando comparaciones manualmente.

Lo que te deja un comparador hipotecas, es que halles de forma rápida y fácil esa hipoteca que precisas. Estos comparadores de hipotecas, te ayudan por medio de sus webs, esto es, son comparadores online y acostumbran a pertenecer a una entidad en concreto. Estas entidades que pueden ser exactamente los mismos bancos, por su parte, te pueden brindar asesoramiento a través de correos, con el objetivo de que aclares cualquier duda en comparación con el préstamo hipotecario.

 

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¿Qué es un préstamo hipotecario?
Un préstamo hipotecario, es aquel efectuado por una entidad o bien financiera con la intención de que puedas así adquirir tu residencia, efectuarle mejoras o bien adquirir otro inmueble. Este préstamo, se identifica por el tipo de garantía que se requiere para hacer la petición, en un caso así la garantía va a ser exactamente el mismo inmueble. Te vamos a dar un ejemplo: deseas adquirir una residencia y precisas un préstamo de 200.000,00 euros la entidad te hace el préstamo y, si infringes con los pagos del mismo, esa residencia que adquiriste (o bien a la que le hiciste mejoras) va a ser tomada por el banco como pago de la deuda.

El ideal no es que llegues a ese punto, en verdad bastantes personas no llegan hasta allá sino pagan con puntualidad las cuotas del préstamo. A fin de que esto no suceda, debes examinar realmente bien a qué tipo de préstamo hipotecario deberías comprometerte conforme tus necesidades, ayudándote de http://www.fercogestion.com/es/simulador-hipoteca.

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Tipos de préstamo hipotecario
Cuando estés efectuando este tipo de consulta, vas a localizar múltiples tipos de préstamo hipotecario, hoy te vamos a hablar de ellos conforme su tipo de interés y conforme el tipo de cuota con la que escojas el préstamo.

 

Comparador de hipotecas para tu prestamo

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Con un comparador hipotecas vas a aprender a cotejar y examinar la oferta de préstamos hipotecarios del mercado de España, para poder tomar la mejor resolución de contratación posible.
Te ofrecemos una clasificación de hipotecas basándonos en su tipo de interés, índice y ahorro, plazo y otras muchas variables, con las peculiaridades de cada préstamo analizadas y simplificadas, a fin de que te resulte más simple y útil comprenderlas.

Un préstamo hipotecario, es un contrato plasmado en escritura pública a través de el que una financiera (acreedor) se fuerza a entregar una cantidad de dinero determinada, y el cliente del servicio deudor a devolverla, en una serie de cuotas mensuales de capital y también intereses. Para asegurar la devolución del préstamos se hipoteca un bien inmueble (garantía real), aunque los titulares y posibles avalistas asimismo responden de forma personal (a menos que en la escritura se haya acordado la dación en pago) con sus recursos presentes y futuros.

Para equiparar préstamos hipotecarios no es suficiente con clasificarlos conforme el tipo de interés. Indudablemente examinar hipotecas basándonos en su tipo de referencia (euribor, IRS hipotecario, IRPH del conjunto de entidades, etc) y el diferencial que le agrega el banco es preciso para saber qué hipoteca es más económica, en lo que se refiere a tipo de interés variable. No obstante hay que contrastar otros datos a fin de que la comparación sea atinada, como se explica de forma completa y práctica en una Guía de Hipotecas, entre aquéllos que destacaríamos:

* El tipo de referencia de la hipoteca a tipo variable. Un Euribor más 1 y un IRS más 1 no son de forma directa equiparables, hay que estudiar y conocer los referenciales y su evolución histórica para poder equiparar.

* La finalidad para la que pedimos el dinero. No es exactamente lo mismo una hipoteca para adquirir nuestra primera residencia, que una reunificación de deudas o bien una subrogación para cambiar la deuda de banco.

* El plazo máximo, que determinará el importe mensual de la cuota.

* Las cláusulas hipotecarias, que alteran el costo y consecuencias de lo que se firma. Las más peligrosas son las cláusulas de suelo, que limitan la bajada del tipo de interés.

* Las garantías auxiliares que nos demandan. Es posible que para conseguir un tipo de interés competitivo, debamos solicitar a nuestros familiares que acrediten personalmente o bien aporten un segundo inmueble a hipotecar y firmen como hipotecantes no deudores. En ocasiones es mejor una hipoteca más cara, a una que fuerza a terceros a arriesgar su patrimonio.

* Los seguros que debemos contratar. A pesar de que el seguro de incendios es el único obligatorio por Ley, en muchas ocasiones debemos contratar además de esto seguros de vida o bien otro tipo que encarecen el costo financiero final.

* Productos y vinculaciones auxiliares, como gastar un mínimo con la tarjeta de crédito, domiciliar nómina y recibos, aportar anualmente a un plan de pensiones o bien contratar un swap hipotecario (mal llamado seguro de tipos de interés). A menos obligaciones auxiliares, mejor hipoteca.

Para resumir, precisarás de un simulador hipoteca para equiparar por tipo de interés, hay que examinar con calma el resto de condiciones, y leer siempre y en toda circunstancia la oferta vinculante ya antes de ir a firmar ante notario. La guía de acceso al préstamo hipotecario publicada por el Banco de España en el mes de julio de dos mil trece te va a ser de mucha utilidad, para comprender todos estos detalles del proceso.

 

Hipotecas Baratas, como negociar la nuestra

Formas de conseguir que nuestra hipoteca sea barata.

Fercogestion.com indica que existen múltiples opciones que podemos proponer al banco para reducir o bien postergar nuestra cuota, si bien en su mayor parte pueden acabar encareciendo el costo total de nuestra hipoteca.

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Primero: Renegociar el plazo de amortización. Es un modo efectivo de reducir la cuota de manera permanente. Sin embargo, hay que tener en consideración que acrecentar el número de cuotas implica abonar más intereses y, por tanto, acrecentar el costo total de la hipoteca. Pongamos un caso práctico: un préstamo de ciento cincuenta.000 euros a veinticinco años con un interés de Euribor + 0,90 por ciento .

A veinticinco años pagaríamos una cuota de 659,41 euros, y de sostenerse el género de interés, terminaríamos pagando ciento noventa y siete.823 por nuestra hipoteca.
Si consiguiéramos ampliar el plazo a treinta y cinco años, pagaríamos solo 521,88 euros al mes, pero, de sostenerse el interés a lo largo de toda la vida de la hipoteca, pagaríamos un total de doscientos diecinueve.190 euros: veintiuno.367 euros más de lo que hubiéramos pagado con un plazo de amortización a veinticinco años.

Segundo:  Pedir un periodo de carencia, que puede ir de tres meses a cinco años. Existen 3 tipos: (1) la falta de interés, en la que solo amortizamos capital a lo largo de un periodo, (dos) la falta de capital, en la que solo pagamos intereses y (tres) la falta total, en la que no pagamos nada por un periodo determinado. Generalmente solo es discutible una falta de capital, que nos dejará abonar solo la una parte de nuestra hipoteca destinada a los intereses a lo largo de un tiempo determinado. Así, siguiendo el ejemplo precedente en el primer mes, si pedimos un periodo de falta de capital vamos a pagar solo doscientos noventa euros a lo largo de los meses que dure la falta. Sin embargo, hay que tener en consideración que a lo largo de ese tiempo no se amortiza nada de capital, con lo que el saldo pendiente de nuestra hipoteca no se reduce.

Tercero:   Postergar hasta un treinta por ciento  del capital a la última cuota. Si hiciésemos esta operación, siguiendo exactamente el mismo ejemplo, nuestra cuota se calcularía desde un capital de ciento cinco.000 euros y no ciento cincuenta.000, con lo que nos quedaría una cuota de 461,59 euros. Habríamos conseguido un ahorro mensual de 197,82 euros. Normalmente, al llegar a la última cuota, se acostumbra a abrir nuevamente una hipoteca para el capital pendiente.

Cuarto:   Postergar cuotas. Ciertas hipotecas tienen una cláusula que deja el aplazamiento de un número determinado de cuotas al año, es decir, que si el usuario prevé muchos gastos puede postergar el pago de la hipoteca a otro mes. Esto puede resultar realmente útil puesto que ofrece una enorme flexibilidad de pago al hipotecado. Sin embargo, no es posible negociar los aplazamientos de cuotas si esta alternativa no consta en el contrato de la hipoteca.
Modos de reducir el costo total de la hipoteca

Es posible reducir el costo total de la hipoteca renegociando las condiciones. Para lograrlo, lo mejor es intentar reducir el género de interés o bien empezar los trámites de subrogación.

Primero:  Renegociar el interés. Se trata de una negociación con el banco utilizando todos y cada uno de los razonamientos que se crean necesarios: los años de vinculación con el banco, la puntualidad en los pagos, etcétera Hay que tener en consideración que si ya tenemos un buen interés, es bien difícil que nos lo vayan a bajar. Asimismo habremos de estar alarma por si acaso el banco pretende bajar nuestro interés a cambio de vendernos un producto vinculado, como un seguro de vida, por poner un ejemplo. Quizás no salga a cuenta reducir nuestro interés pagando un seguro que no precisamos.

Segundo:      Hacer un amago de subrogación puede ser una buena opción para progresar nuestras condiciones. Para ello, hay que lograr que uno o bien más bancos nos planteen una oferta vinculante, y regresar a nuestro banco con este contrato aun sin firmar como herramienta de negociación. En este punto, nuestro banco va a deber escoger entre igualar la oferta para no perdernos como usuario o bien dejarnos marchar a la competencia.

Tercero:      Subrogación. Caso de que el banco no esté presto a hacer una rebaja del género de interés o bien que esta sea insuficiente, podemos proponernos mudar de banco. En muchas ocasiones, las hipotecas subrogación tienen condiciones muy ventajosas, lo que las transforma en opciones a tomar en consideración. Además, la ley actual limita la comisión por subrogación al 0,50 por ciento , con lo que el desembolso por mudar de banco no acostumbra a ser prohibitivo. Incluso así, ciertas entidades corren con todos y cada uno de los gastos de subrogación para facilitar de esta manera la operación.

Hay que tener en consideración que el hecho de alterar las condiciones de nuestra hipoteca acostumbra a estar sujeto a una comisión por novación, que acostumbra a fluctuar entre el 0 por ciento  y el 1 por ciento  del importe de la hipoteca. Este punto es fundamental en el momento de valorar cuál va a ser nuestro ahorro real si renegociamos el género de interés.

Asimismo hay que rememorar que siempre y en toda circunstancia va a ser más fácil negociar con nuestro banco si tenemos un buen perfil financiero y cierta antigüedad en la entidad, puesto que esta estimará que corre poco peligro con nosotros